viernes, 20 de marzo de 2009

Sacralizando-me

Hacía tiempo que no acorralaba la Sacralidad en mi mente. Supongo que aún me quedan vestigios inconsolables en la memoria. Llevo varios días soñándola, en un último estertor adherido a las sábanas. Ahora que la Iluminación es un lugar neutro en el tiempo, la Sacralidad vuelve con su cuerpo transitorio. Esto me hace buscar coartadas, pretextos, excusas para llegar a entenderla. ¡Maldita frecuencia dudosa del deseo! Hay tantos cuerpos provisionales, ¿y yo me remito al mismo, con sus abreviaturas y armonías? ¿Qué validez tiene mi distancia, mi desorden de lo vivido, si no habito los espacios contiguos?

He pasado una tarde de playa, tomando el sol y ordenando las estructuras de unos relatos, retomando ideas para textos teatrales... Una caña, mis gafas de sol, apuntes y distancia frente al mundo. Creo, que en la base de algunos de esos textos, se esconde la Sacralidad o, más bien diría, se expone. Ay, O rompo mis muros de vidrio, o sobrevivo a lo idealizado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No entiendo nada. ¿De qué religión eres? Antonio.

Verónica dijo...

¿Qué tiene que ver la religión, Antonio?

chuscartes dijo...

Antonio, el texto va más allá de la religión. No hablo de esa religión.