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jueves, 3 de noviembre de 2011

Tele - femeter


El meu odi cap a la televisió, concretament cap a la nova televisió-femeter que vivim, no és cap sorpresa. Aquells qui em coneixen saben que no suporto la merda audiovisual que ens posen. Quan dic que jo no veig sa tele, sempre apareix algú que em mira desafiant o incrèdul, però és la veritat. Però des de fa un temps, s’uneixen a sa televisió alguns diaris d’extrema dreta. Tots coneixem molts d’exemples de les barbaritats que es diuen diàriament en televisions i periòdics d'extrema dreta que han fet de la insídia, el rancor i la manipulació el seu llibre d'estil.


Ens omplen de infames escombraries, que avui abunden en el si del “periodisme”. Els responsables dels mitjans, excusant-se en la llibertat d'expressió i la pluralitat, presten el seu espai a personatges que fomenten l'odi, la xenofòbia, el masclisme, la desinformació i la mentida davant la indiferència de la gent. 


Us convido a apagar sa televisió, a no deixar-vos intoxicar per les mentides de persones que es consideren periodistes “rigurosos”. Apageu la tele, aparqueu els diaris. Hi ha una vida real fora d'ells.



domingo, 6 de febrero de 2011

Natura i límits

A l'Alemanya del segle XVII hi havia un procediment "educatiu" que consistia a fer patir a nens nobles els càstigs merescuts pel príncep. Ells pagaven les conseqüències dels actes del futur monarca. Eren els "nens de flagell". Es tractava d'una mena d'escarni transposat a altres persones. Un comportament de total inutilitat i estúpid, ja que el futur monarca mai pagava les conseqüències dels seus actes. Enric IV es va negar a acceptar-ho a França i va ordenar que "el Delfín" fos castigat sempre que es mostràs obstinat o culpable d'una mala conducta.

Si quan alguna cosa no funciona, com deia Enrique IV, la "pallissa" la rebés el responsable real del dany causat, s'evitarien molts problemes i la gestió de les organitzacions seria millor. NO estic parlant de maltractament ni de pigar, sinó de fer complir amb una disciplina, amb sentit comú. És necessari l'equilibri entre la permissivitat i l'autoritarisme. Tots dos extrems són perjudicials: una excessiva permissivitat fa que el nen no sàpiga distingir el que està bé del que està mal i que actuï segons el que li vingui de gust, de forma egocèntrica i desobedient. Un excés d'autoritarisme anul·la la personalitat del nen, ho fa excessivament influenciable pels altres i origina greus problemes d'autoestima. A l'hora d'educar als fills és important tenir paciència, sentit de l'humor i amor. Però sobretot, és important no cercar nens de flagell que paguin les conseqüències dels altres.

jueves, 26 de agosto de 2010

Hacia un estado idiota


Estos días me planteo si Aristóteles estaba en lo cierto cuando decía “todos los hombres desean por naturaleza saber” (Metafísica). Ya no sólo me planteo la razón por la cual parece que la gente no quiera estudiar o ampliar sus conocimientos. He comprendido que si no les ha de servir para ganarse la vida adecuadamente, se niegan a hacer un esfuerzo intelectual. Lo preocupante es que se trata de un reflejo de las prioridades de nuestra sociedad. De algún modo, todos marcamos ese camino.
Hace unos días leí en un artículo de la revista Forbes que más o menos venía a concluir que “de las 30 ocupaciones que más incrementarán sus necesidades de mano de obra en los próximos años, solamente 8 exigen un título de bachiller o superior a los solicitantes de empleo”. En cierta manera, este mercado de valores viene a decirnos que lo de estudiar ha pasado a la historia. Nosotros lo vemos con los adolescentes en nuestra isla. Con el turismo, ¿quién necesita estudiar a Spinoza o entender una simple ecuación matemática? El cultivo de la mente pasa de ser una esperanza a una utopía desesperada.

Lo curioso del artículo, y lo podemos comprobar si miramos las pocas ofertas de trabajo, es lo que piden a los que solicitan estos futuros nuevos puestos de trabajo: Inteligencia y Perseverancia. Casi me muero de la risa al leerlo. Meditándolo comprenderemos que no es más que una nueva etapa de un sistema capitalista de libre mercado que aspira a poder seguir creciendo gracias a una mano de obra que no reflexiona, sin una formación, sin una preparación.

Nuestra sociedad de mañana también necesita de personas preparadas. Necesita y necesitará personas responsables y eficaces, inteligentes, con capacidad de trabajo, que quieran asumir responsabilidades, concentrada su atención en actividades complejas durante largo tiempo, dispuestos a aprender de sus fracasos y, en definitiva, decididos a asumir la perseverancia. ¿Y de verdad me quieren hacer creer que esas personas lo serán sin una preparación y formación?

El discurso político actual da por sentado que las nuevas herramientas para manipular y acceder a la información nos van a convertir en personas más informadas, con más opinión propia, más independientes y más capaces de entender el mundo que nos rodea. Pero, ¿de qué sirve un acceeso a la información si luego no se es capaz de comprenderla, si no la procesamos? Tal vez la naturaleza humana hace que queramos saber, comprender, pero ante nuestro sistema de libre mercado, ¿quién quiere saber si para trabajar ya no es un requisito imprescindible?

El discurso político actual da por sentado que las nuevas herramientas para manipular y acceder a la información nos van a convertir en personas más informadas, con más opinión propia, más independientes y más capaces de entender el mundo que nos rodea. Pero, ¿de qué sirve un acceeso a la información si luego no se es capaz de comprenderla, si no la procesamos? Tal vez la naturaleza humana hace que queramos saber, comprender, pero ante nuestro sistema de libre mercado, ¿quién quiere saber si para trabajar ya no es un requisito imprescindible?

jueves, 22 de julio de 2010

MOTIVACIÓN EN EDUCACIÓN

Tal vez debería aprovechar el verano para descansar. Y así lo hago. Pero hay momentos donde se hace inevitable no leer sobre educación. Consciente de mis limitaciones o desconocimientos sobre algunos temas, estoy ampliando la bibliografía sobre las COMPETENCIAS BÁSICAS. Es una realidad que nos está entrando en las escuelas, y que a muchos los coge en ropa interior. Hace unos días, en el debate del Estado de la Nación, nuestro presidente decía que España tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Pero yo discrepo totalmente con él. La educación tiene muchos problemas en general. Uno de los más graves a mi parecer es la producción de personas con competencias limitadas, presentando graves déficits de resultados junto con unas dosis enormes e inaceptables de fracaso escolar que se prolongan en el tiempo y no remiten. (Podemos encontrar muchos datos que nos corroboren esta realidad, que parece desconocer nuestro presidente) Algunos nos planteamos ¿Por qué ocurre esto? La respuesta puede ser variada, como la mirada del observador. En mi opinión y en la de mucha más gente ocurre porque el propio sistema educativo conduce implacablemente a muchos alumnos a un callejón sin salida dada la imposibilidad que tienen de desempeñar ningún papel positivo en el seno de una institución que por ahora es estructuralmente incapaz de dar una respuesta eficaz a la enorme diversidad del alumnado y a un mundo en cambio constante. Es el propio sistema el que los empuja a un profundo desinterés, e incluso aversión, por todo lo que signifique formación o cultura.

Pero más preocupante que el abandono (que es una de las múltiples puntas del iceberg llamado fracaso institucional), creo que es la falta de entusiasmo y de compromiso de buena parte del alumnado. Una falta de entusiasmo que no necesariamente los lleva al fracaso o al abandono, pero si a una vivencia apática y desinteresada del proceso de aprendizaje. Cumplen con el trámite educativo sin ver satisfecha ninguna de sus expectativas vitales. ¿Quién no recuerda clases aburridas donde pensábamos que lo que nos explicaban no nos iba a servir para nuestra vida? ¿Quién no se ha hecho preguntas sobre un tema, que ningún profesor ha sido capaz de contestar o incluso a rematado diciendo “esto no entra en el tema”? Reflexiono sobre mi escolarización, incluso en etapas como el bachillerato o la universidad, y recuerdo asignaturas con una estimulación inexistente, donde de no ser de un esfuerzo de voluntad habría tirado la toalla. El refuerzo negativo en la estimulación nos lleva a lo que ahora vemos en las aulas: el abandono. No se produce el deseo de continuar aprendiendo ni el convencimiento de que vale la pena hacerlo.



Transmitir pasividad al alumno, hacerle vivir su escolarización sin entusiasmo, es una infracción muy grave. O al menos debería serlo. ¿Cuándo se darán cuenta pedagogos y profesionales de la educación de que están desperdiciando la única e irrepetible oportunidad que cada persona tiene de dotarse y de gozar de una buena educación? A muchos se les llena la boca con la palabra motivación, pero no hay una práctica que la sostenga. Sin motivación, si no hacemos partícipes a los alumnos de su propio aprendizaje, difícilmente estaremos ayudándole a que defina su proyecto personal, establezca las bases de una visión amplia y abierta del mundo y alimente el deseo de vivir de manera ética, autónoma y racional.


Pero no cargaré las tintas únicamente contra los alumnos. Creo que queda claro quién está al otro lado de la mesa: amplias capas del profesorado, insatisfechas y amargadas, a veces acomodadas, que acusan a los jóvenes de comportamiento antisocial cuando precisamente son ellos quienes les imponen un sistema de vida académico estático, pasivizante, poco sensible al desarrollo personal y escasamente proclive a la relación con el mundo exterior, a la actividad social y a sus correlatos participativo y expresivo. También una sociedad que no ve o no acepta su papel en la educación de esos jóvenes y que se lava las manos, como Poncio Pilatos, en foros y plazas.

Hablar de fracaso escolar, de abandono, es tocar un tema incómodo para la sociedad educativa. Es cuestionarse las buenas prácticas educativas y las actuaciones docentes. Es admitir la necesidad de cambiar. Podría resumirse en una cuestión general y amplia: ¿Es el mismo sistema educativo el causante de sus propios problemas? Parcialmente, creo que así es. Pero también creo en la existencia dentro del sistema de las soluciones. Sólo se trata de querer encontrarlas, diagnosticarlas y afrontarlas. Tenemos muchos caminos por escoger: la resignación, la huída o la aceptación del reto. Se mire por donde se mire no podemos seguir ofreciendo “más de lo mismo”. Se habla de autoevalución, mientras se aplaza el análisis que nos conduciría a ciertos replanteamientos imprescindibles.





No queramos disimular en esa aceptación del reto la reclamación de más recursos económicos, si son para apuntalar una estructura caduca, si es para mantener las rutinas de un sistema del pasado. Nuestro papel es el de reclamar más recursos para emplearlos en planteamientos nuevos que contribuyan a superar las disfunciones del sistema. Hay que dejar de justificar el un sistema de vida académico estático y pasivizante. Debemos aceptar nuestro papel en la construcción de un futuro más prometedor, más eficiente y más satisfactorios en lo personal, lo económico y lo social.

lunes, 28 de junio de 2010

AJEDREZ SOCIAL

Durante varios veranos, mis abuelos maternos venían a pasar unas semanas con nosotros. En esos días yo disfrutaba jugando al ajedrez con mi abuelo. Se puede decir que de él aprendí las reglas de este juego: cómo mover los caballos, a realizar jugadas de sacrificio en pos de la victoria, a anticipar movimientos del adversario para ir cerrando terreno... Mi abuelo no tuvo estudios académicos. Si no recuerdo mal, trabajaba de lo que hoy se llamaría subalterno de la institución pública. Hoy me he acordado de él, mientras escuchaba a diferentes “docentes” explicar uno de sus temas. Según ellas, el pertenecer a una familia de clase socio-económica baja, hace que el alumno tenga menos oportunidades. Y esta idea se ha repetido en alguna ocasión más. No fue algo aislado.

Me habría gustado decirles a estas personas que el padre de Copérnico era panadero, como el mío, y el de Kepler regentaba una taberna. Newton era hijo de un agricultor y Kant de un guarnicionero. H. G. Wells nació en el seno de una familia muy modesta, lo mismo que Charles Dickens, cuyo padre llegó a estar preso por deudas. Antón Chejov era hijo de un modesto comerciante con seis hijos y trabajó para pagarse los estudios y ayudar a su familia. Thomas Edison tuvo poca escuela, y aprendió lo que buenamente le pudieron enseñar en su casa, que no era mucho. Podría ponerles muchísimos ejemplos más argumentando en contra de su generalización y etiqueta de exclusión social. Ha sido muy deprimente.

Me resulta muy sarcástico escuchar que un alumno actual, que tiene un centro educativo mucho mejor dotado de libros y profesores que las escuelas a las que acudieron sus padres o abuelos, tenga falta de ambiente o de ausencia de estímulos. Es de mal gusto y atenta contra la igualdad de oportunidades, algo por lo que luchamos políticamente. Otra cosa es que esas familias y esos alumnos quieran aprovechar lo que se les ofrece, y estoy siendo muy generalista con el uso del verbo querer. Pero es un fraude no dar lo mejor a los que sí “quieren”.

Empecé con el ajedrez y mi abuelo y acabaré haciendo una comparación con la inteligencia. Podemos decir que la inteligencia es un juego, como el ajedrez, y para jugar al ajedrez son necesarias unas piezas, las cuales se guardan en una caja cuando acaba la partida. Así pues, para jugar con la inteligencia necesitaremos unas piezas, las ideas, y mientras no las utilizamos quedan guardadas en una caja llamada memoria. A veces se confunde el contenido con la forma. Para razonar, para “jugar” no es necesario un talonario o una camiseta addidas. Necesitamos de unas estructuras de pensamiento y de unos contenidos de conocimiento. Es igual que seas hijo de pescador o de teniente de alcalde. Nuestra actuación debe ser la misma para todos.

domingo, 20 de junio de 2010

EL JAMBO FUMAO

Andy Warhol NOS AVISÓ: “En el futuro todos tendremos quince minutos de fama”. Esta premisa incluía diferentes razones debido a la democratización de la fama. Pero lo peor no son esos quince minutos, que uno puede superar sin dificultad, sino los modelos que transmite y sus réplicas posteriores. Warhol escribió la frase dentro de un contexto maoista, como un derecho de todo ciudadano. Y ha acabado siendo una fama inhumana de defectos y desórdenes. Es la frase que justifica las barbaridades y telebasuras que vivimos.

Otra frase famosa y que me gusta más sobre la fama es la de la Señorita Grant: “Buscáis la fama, pero la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor”. Pero tampoco es verdad. Se puede ser muy famoso con muy poco trabajo. Se puede ser muy famoso sin sudar. Se puede ser muy famoso pasándoselo sólo bien. Belén Esteban es muy "famosa" y yo la veo sudar muy poco.

Hace unos días me hablaron de un pequeño número en el intermedio. Hacían una encuesta a adolescentes sobre los hábitos lectores. El enlace del vídeo es lo que salió aquella noche.



Viéndolo creo que hace falta reflexionar si los medios de comunicación pueden asumir la tarea socializadora en valores que aparentemente parece que hayan de tener. NO estoy culpando a la televisión por una falta de valores formativos como persona, pero el puente entre transmisión vital y retransmisión audiovisual de valores genera hoy un número importante de fricciones en nuestras vidas, basadas en la instantaneidad, el momentismo, un hiperemotismo banal o la transgresión. La sed de este momentismo crea turbulencias, perturbaciones, colisiones, tensiones y malestar entre el sistema de valores del receptor (la persona) y el bullicio de valores propuesto por el emisor (los medios).

No pretendo reflexionar sobre la falta de interés lector en estos jóvenes, ya que no los considero reprensentativos de su generación, aunque sí que son un porcentaje existente. En los adolescentes existen muy buenos lectores. Lo que pretendo es ADVERTIR sobre nuestra crisis de cohesión social:
las atomizaciones culturales que generan los medios traen a una sociedad balcanizada que empieza a ser incapaz de compartir referentes. Lejos de homogeneizar, los medios contribuyen a la fragmentación social. Es triste ver como nuestros adolescentes aspiran a valores premiados en los Reality-show de más éxito.

sábado, 12 de junio de 2010

REFLEXIÓN SOBRE VALORES EDUCATIVOS

Los valores que todos, escuela y familia, acordemente reclamamos no son fáciles de cotejar entre sí. Por eso, inexcusablemente, tenemos conflictos entre unos y otros. Es fácil resolver una divergencia entre dos personas cuando están de acuerdo a mesurar sus discrepancias con un criterio común. Pero en el terreno de los valores el criterio de medida es él mismo,tan subjetivo y maleable como metafísico, valores (personales) que funcionan como «nuestros» criterios de medida. No las veo como convicciones éticas firmes y claras. No hay un consenso.

Mucho más relevante que la defensa de los valores en la escuela, en particular, y en la sociedad, en general, es su presencia activa en nuestro comportamiento, porque nuestro carácter no se apoya en el trato con la supuesta armonía del mundo de los valores, sino en el contacto con hombres de muy diferente valía. Parece oportuno preguntarse si la doctrina (por no decir perorata) del valor, si no va acompañada de la lección práctica del ejemplo, es algo más que la forma que logra el cinismo cuando no es lo suficiente consciente de sí mismo. Todos hemos entrado en centros educativos, donde al llegar el día de la paz, sus pasillos se llenan de exposiciones de palomas, corazones, flores y otras florituras, una exaltación iconográfica de la paz, u otros tantos valores, pero con un escaso discurso práctico a sus espaldas, con ambigüedades de contenido y sobrevaloraciones éticas en su gesto.

Vivimos en un tiempo en que la náusea existencialista está más que instaurada en cada uno de nosotros, haciéndonos creer que la agitación, el escándalo ante las injusticias es la medida correcta de nuestra moralidad. Es decir, es suficiente con quejarse, no hace falta que me levante o haga una muestra práctica. Sólo con palabras es suficiente, sólo con dibujar una paloma ya tenemos el valor de la paz (tan sobrevalorado como otros). Así no fomentamos la acción, sino la compasión, enturbiando la claridad moral necesaria para educar el juicio ético.

Todas estas familias y personas desde su indignación destruyen con su ejemplo. Están proponiendo sus contravalores en lugar de afirmar valores. Debemos ir con cuidado con la moralidad defensiva y con su poder contaminante.

No hay defensa ni para escuela ni para sociedad, ni mucho menos para cada uno de nosotros. El discurso actual de valores en la práctica, tanto escolar como social, me parece psicológicamente autocomplaciente, teóricamente débil y políticamente nulo. Podremos discutir mucho sobre qué valores tratar en el aula: interculturalidad, paz, igualdad… pero no llegaremos a nada porque estamos en el ámbito de la sensiblería. Un sistema educativo que olvida el papel que tienen en la formación de la persona valores como la voluntad, la ambición, el honor, la grandeza de espíritu, la autoridad, la disciplina… entre otros, es decir, la formación del carácter y de su capacidad de crítica constructiva, no puede llegar a un punto positivo.

Debemos trabajar en el desarrollo de la mejor versión de cada uno de nosotros, dando el valor a cada alumno para que adquiera el máximo de sus posibilidades, aprendiendo a dar respuestas inteligentes a las demandas del medio. Esto sólo lo conseguiremos abandonando la ciencia-ficción de festividades de valores, filosofías irracionales que celebran la inmediatez de la sensibilidad y abandonan la confianza en uno mismo. Para poder trascender en los demás, primero hemos de trabajar el deseo de trascender en nosotros mismos.

La naturaleza humana hace que los niños quieran saber. No hace falta trabajar el valor de aprender a aprender. La motivación está presente por naturaleza humana. Hay un deber moral de ser inteligentes y no avergonzarse con ello. La ética, pues, no se construye con una simple exposición de los valores. No funcionan como el sol, que con exponerse ya tomamos color. Hace falta un compromiso con ellos, una práctica, que acoja el deber moral de ser, más allá de la sensibilidad. Y este compromiso lo hacemos todos, padres y tutores.

domingo, 21 de febrero de 2010

¿Te apetece un Nespresso?

Vivimos en una sociedad donde el consumo no se limita a las cosas que compramos. También consumimos relaciones, cada vez más efímeras. Consumimos nuestra agenda, que rebosamos de compromisos y actividades. Consumimos tiempo y recursos en una carrera contra el ritmo natural de la vida. Somos la generación “Nespresso”, por la urgencia que aplicamos a todos los actos cotidianos de nuestra vida. Vivimos la cultura de la impaciencia, que en estos días llega a su zenit. Nuestra generación valora el éxito rápido, los resultados a corto plazo, pero ¿vivir así nos hace más felices? ¿Dónde queda el placer de la espera? ¿Qué queda de la cualidad de la espera? Antiguamente la paciencia y la lentitud eran virtudes para hacer grandes obras. ¿Puede haber excelencia sin tiempo y dedicación? La precipitación genera estrés, angustia y frustración.

Queremos que nuestros hijos sean los primeros en el cole. Les exigimos avances rápidos, en poco tiempo. Les robamos el tiempo. Nos convertimos en devoradores de fugacidades. Devoramos cosas y personas. Cada vez más exigentes, nos movemos a una velocidad de vértigo, entre miles de ofertas. Nos convertimos en una carrera contrarreloj donde intentamos ganarle tiempo al tiempo.

“Nespresso” es una generación que lo quiere todo ya. No tiene la paciencia de poner el café en la cafetera. Colocar el filtro. Encender el fuego y esperar a notar el aroma y el silbido. Todo ha de ser instantáneo. La impaciencia (La impaciencia se encuentra en la base de la mayoría de trastornos psicológicos) va en aumento en nuestra sociedad. El nivel de tolerancia es cada vez más corto. Estamos acostumbrados a no tener que esperar nada por las cosas. Por ejemplo, podemos ver una serie completa a golpe de ratón, sin tener que esperar semana a semana a seguir la trama.

Necesitamos educar la habilidad de tolerar la frustración, la soledad o el aburrimiento. La frustración surge cuando las cosas no suceden como yo quiero, en el momento que yo quiero y cuando lo quiero. Consumimos la inmediatez, la consumación de nuestro deseo. La gestión del tiempo tiene que ver con la manera como gestionamos nuestros deseos y las expectativas de frustración que puede significar no conseguir aquello que deseo.

Educar a una persona requiere tiempo y corresponsabilidad. Desde el bebé, ese ser que reúne un conjunto de necesidades, de precariedades y contingencias, hasta llegar a un ser que es capaz de hacer una subordinada, hasta que no tiene valores cívicos o no es capaz de mantener una conversación sobre la generación del 98… hasta ese momento, hay una magnitud de trabajo y de tantas personas, visibles, invisibles, anónimas, con títulos o sin, que se reduce a tiempo de dedicación. Y la educación es un proceso que requiere lentitud y no se resolverá con una pastilla o con la cultura de la impaciencia. A veces, padres y tutores, perdemos la paciencia cuando observamos que aquello que queremos transmitir no cuaja. Hay una expectativa, un deseo, pero no dejamos el tiempo para que se consume, generando una frustración inmediata.




Eduquemos en la digestión de la frustración. Eduquemos en la tolerancia del fracaso. En el poder del error y del tiempo.

P.D. Yo, por la mañana, tomo café instantáneo, pero por razón de cantidad, no de calidad.

sábado, 3 de octubre de 2009

MIEDOS Y TABÚ

Estos días he estado leyendo sobre Moritz Schreber, médico alemán que impulsó uno de los sistemas pedagógicos más rígidos que se conocen. Sus teorías, basadas en la enseñanza de la jerarquía y la imposición de normas estrictas desde temprana edad, se hicieron famosas a partir del libro que escribió uno de sus hijos (“Memorias de un enfermo nervioso”) y de la adopción de sus postulados por parte de los nazis.

“Al niño ni siquiera se le debe ocurrir nunca que su voluntad pudiera ser controlada, sino que hay que implantar en él un habito de subordinar su voluntad a la voluntad de sus padres o maestros.” Este señor descubrío que había algo "mejor" que el castigo físico a la hora de controlar a los hijos. Se trataba de inculcar el sentimiento de culpa y el hábito de la pasividad. De otra manera, institucionalizó la creación de tabúes.

En principio, el tabú existe por una razón adaptativa: en todas las culturas hay temas que se evitan porque la sociedad no tiene estrategias para enfrentarse a ellos. Ante esa indefensión, se generan estrategias del tipo de “de-esto-es-mejor-no-hablar”Una de las funciones de la familia es enseñar a los niños las pautas de la cultura en la que ha nacido. Nos enseña las normas en un ambiente emocionalmente acogedor. El problema viene cuando usando nuestro poder transmitimos nuestros caprichos, miedos y frustraciones, corriendo el riesgo de que los niños acaben aprendiendo tabúes que sólo existen para nosotros y luchando contra fantasmas. La introducción de nuestros miedos, siempre ha venido por parte de quién nos debería haber ayudado a superarlos. Pensad en vuestros mitos de infancia y aquello que os contaron.

Mi gran miedo son los vampiros, en concreto drácula. Está motivado por la persona de un panadero (je je je) y la literatura que envuelve al personaje. Otros pueden pensar en el "sacamantecas", el "hombre-lobo" o los fantasmas de las casas. Todo son mitos de nuestra sociedad, que se nos han transmitido en numerosas ocasiones como método de control. No podemos decirle a un infante que si no se duerme vendrá el "coco", como dice la canción, porque asociará el estado de sueño a un estado de indefensión. Por esa razón, puede que llore si nos alejamos, que pida dormir con nosotros o que tenga pesadillas y su sueño no sea reparador.

El abuso de autoridad no debe acabar sirviendo para desahogar las frustaciones. Los resultados son desastrosos. Sólo hay que echar un vistazo a la familia de Schreber. El hijo mayor enloqueció y se suicidó. otro de ellos se convirtió en juez y murió en un psiquiátrico. Es algo que también ha usado la iglesia para controlar a las personas: el temor a un infierno, el temor hacia un Dios misericordioso (contradicción enorme, de la que ya he hablado en más de una ocasión). Así bien, es correcto hablar de aquellas cosas que socialmente son correctas o no para una adaptación social, pero no abusar de esta droga llamada poder, para tener al menor controlado.


Las imagenes son de Joshua Hoffine, autor que retrata los miedos infantiles. Seguro que encontráis los vuestros representados.

lunes, 1 de junio de 2009

MI NUEVA FASCINACIÓN

Hoy ha venido^Pere Alzina al cole. Es un gran pensador dentro del ámbito educativo. Nos ha dado algunos toques sobre proyectos y la dirección del centro para trabajar lenguas. Su conferencia acabó con un video de TED.

TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una conferencia anual que define su misión como "ideas que vale la pena difundir" ("ideas worth spreading"). Las charlas, también llamadas TED Talks, cubren un amplio espectro de tópicos que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología y desarrollo, y entretenimiento. Los conferencistas han incluído a personas como el ex-Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, los laureados con el Premio Nobel James D. Watson, Murray Gell-Mann, y Al Gore, el co-fundador de Microsoft, Bill Gates, los co-fundadores de Google Sergey Brin y Larry Page, y Billy Graham (Wikipedia)

He estdo buscando información. es fascinante lo que puedes encontrar en su web. os recomiendo un paseo y escucha de algunos videos.

Esta es la ddirección de la página con las conferencias substituladas al castellano. http://www.ted.com/index.php/translate/languages/spa

Este video es sobre educación. buenísimo.de como el sistema educativo mata la creatividad:
http://www.ted.com/index.php/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity.html

jueves, 28 de mayo de 2009

ASPERGER

Hoy me he dado de bruces ante un síndrome invisible. He estdo leyendo algunos artículos sobre él: se llama Asperger y es un tipo de autismo. He visto varios videos de documentales bastante buenos y claros. ¿Qué nos enseñaron en la carrera? cada día me queda más claro que fue un mero trámite burocrático. Teorías y más teorías de una educación anticuada, precursores, antiguas leyes... Pero la práctica y la realidad quedó en el tintero. En fin, de eso ya hace mucho.

Os dejo unos datos del síndrome y una dirección: www.asperger.es de allí saqúé la información:

El síndrome de Asperger (AS) es un trastorno severo del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico en el cual existen desviaciones o anormalidades en los siguientes aspectos del desarrollo:
* Conexiones y habilidades sociales
* Uso del lenguaje con fines comunicativos
* Características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos o perseverantes
* Una limitada gama de intereses
* En la mayoría de los casos torpeza motora

Los niños con este diagnóstico tienen severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional. Cada niño no es igual, pero algunas de las características pueden ser:
-Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos
Ingenuo y crédulo
-A menudo sin conciencia de los sentimientos e intenciones de otros
-Con grandes dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación
Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones
-Literal en lenguaje y comprensión
-Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores
-Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos
-Físicamente torpe en deportes
-Incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad

Estos niños pueden tener:
-Memoria inusual para detalles
-Problemas de sueño o de alimentación
-Problemas para comprender cosas que han oído o leído
-Patrones de lenguaje poco usuales (observaciones objetivas y/o relevantes)
-Hablar en forma extraña o pomposa Voz muy alta, o monótona
-Tendencia a balancearse, inquietarse o caminar mientras se concentran

La persona que lo presenta tiene un aspecto e inteligencia normal, frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas, pero tiene problemas para relacionarse con los demás y presentan comportamientos inadecuados.La persona Asperger presenta un estilo cognitivo distinto. Su pensamiento es lógico, concreto e hiperrealista. Su discapacidad no es evidente, sólo se manifiesta al nivel de comportamientos sociales inadecuados proporcionándoles a ellos y sus familiares problemas en todos los ámbitos.

qué no os pasen desdapercibidos en las aulas

lunes, 30 de junio de 2008

decálogo para hacer un delincuente

Estos días, comentando con Noemí sobre la situación educativa, me habló de Emilio Calatayud, un juez de menores de Granada. Este juez dictó o estipuló un decálogo (lleno de ironía) sobre aquello que debemos hacer para convertir nuestros hijos en unos delincuentes. Aquí os la dejo. Espero que ayude.

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8. Déle todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Emilio Calatayud,Juez de Menores de Granada.