jueves, 8 de abril de 2010
ASTENIA
miércoles, 7 de abril de 2010
El instante en que existe
Existe en su representación,
inescrutable como las razones
por las que salto de palabra en palabra.
Existe en su formulación,
propiciando la activación
de la maquinaria de azar y dramatismo,
atenuando estimaciones y sucesos.
Sólo existe en los momentos cercanos al vacío,
con esa áurea dorada y refulgente
que conocen mis despertares.
Existe en su construcción,
puesta a mis pies,
aunque más tarde me destruya.
Existe en mí errar,
en mi confuso afán de vivir,
arrodillado ante ese frágil monstruo
que me recorre como una elegía.
La carta representa: La juventud, la belleza, la suerte, el resplandor, la comunicación, la creatividad, los valores mentales sobre los valores afectivos o sentimentales, buena conexión mental o intelectual, afinidad de ideas, momento de una gran fuerza mental y claridad de ideas.
sábado, 3 de abril de 2010
Somni insomne / Sueño insomne
Anhelo reduir la multiplicació del temps, els passos autòmats que no vull pronunciar. Encara tenim temps per a concebre la llum, per a traçar picades d'ullet pastades d'afecte que sobrevisquin a l'alba. Si cerques, seràs esperat. I si esperes, seràs trobat.
Ansío reducir la niebla confusa de mi vida: el espasmo de las cuerdas que se estremecen, la huída de unos pies descalzos sobre terciopelo o los suspiros escondidos bajo las pieles de una naranja. Aparecen bucles en el pelo, sombríos y de condena, que me encierran entre tus muros, que detienen mi esperanza. Nadie puede detener el miedo al desengaño: pan y rosas sobre las rodillas. En la mesa, un crujido, unos papeles, un mapa, unas cenizas. Todavía hay posibilidad de derramar la luz, de volver a tocar el tambor de piel de asno.
Ansío reducir la multiplicación del tiempo, los pasos autómatas que no quiero pronunciar. Aún tenemos tiempo para concebir la luz, para trazar guiños amasados de afecto que sobrevivan al alba. Si buscas, serás esperado. Y si esperas, serás encontrado.
viernes, 2 de abril de 2010
Cuando abrió mis ventanas (bilingüe)
Finalment, sempre arriba el moment de tornar a tancar finestres i tornar a la nostra cambra, admetent l'inadmissible. Com seria aquest volar de tornada, aquest baixar amb les ales dilatades, aquesta densa precipitació, si fos compartida? No puc diluir el paradís si la llum marxa, però puc afegir pedres als peus, que m'ancorin enfront de les fallades de guió. El que cercava a la teva mirada, el que tots busquem, és alguna cosa molt trivial: la negació del temps. I per uns moments, vam aconseguir arraconar-lo.
Hay veces en las que, sin previsiones ni perspectivas, alguien entra en tu casa, abriendo ventanas y puertas al vendaval, al aire renovador que limpiará de olores las salas. Basta con su sola presencia para notar como las paredes tiemblan y la esfera de niebla del reloj, bufonescamente, sufre y danza. Sí, nos basta esa mano para aceptar que no existen eternidades en el tiempo que nos queda, para olvidar dónde estamos y aceptar el fluir fugitivo que nos alivia del sabor a soledad. Nos basta la alquimia para juzgar el infierno acordado y recordar los andamios del placer, las historias fragmentadas o los esquemáticos apartamentos que, en otro tiempo, habitamos.
Finalmente, siempre llega el momento de volver a cerrar ventanas y volver a nuestro cuarto, admitiendo lo inadmisible. ¿Cómo sería ese volar de vuelta, ese bajar con las alas dilatadas, esa densa precipitación, si fuese compartida? No puedo diluir el paraíso si la luz se marcha, pero puedo añadir piedras a los pies, que me anclen frente a los fallos de guión. Lo que buscaba en tu mirada, lo que todos buscamos, es algo muy trivial: la negación del tiempo. Y por unos momentos, conseguimos arrinconarlo.
Gracias por esa conversación.
jueves, 1 de abril de 2010
PRIMAVERA EXISTENCIAL
En Diario de un seductor, Kierkeegard nos dice: “la mayoría de los hombres se lanzan al barullo, se enamoran o cometen otras tonterías y, en un abrir y cerrar de ojos, pasa todo y ellos no saben ni lo que han ganado ni lo que han perdido”. Presenta un juego, el que mantiene la emoción y la lógica calculadora, “bajo los más fríos y claros pensamientos corren, a veces, los sentires más apasionados”.
Para el existencialista el presente es soledad, vacío que hay que llenar con presencias, porque la vida es corta y el momento se va. El Memento mori, el Carpe diem... Con el enamoramiento vivimos el presente sin sentir el peso del futuro, sin sentir su presencia. Llenamos, abatimos, derrotamos al vacío. Pero el existencialista lo hace con una diferencia: no concibe la construcción de una vida de futuro. No malinterpreteis esta visión como el "aquí te pillo, aquí te mato". Aclaro esto.
El núcleo esencial del existencialismo, ese tiempo presente, conforma lo que somos, de manera que nunca somos algo fijo para amar. El enamoramiento sería ese momento en que el vacío se llena por un instante, porque después todo cambiará. Es el río en el que no nos podremos bañar dos veces de Heráclito, porque cada instante, cada curso es diferente. Se podría decir que el surgimiento del amor es "un encuentro fugaz de dos soledades, un fuego que hay que alimentar constantemente para que no se apague" (Sartre). Una sucesión de instantes presentes. Es cierto que también afirma que su fuerza dependerá del sentido o significado que tenga para las dos personas. Como consecuencia podemos decir que cabe la posibilidad de enamorarnos a diario, de la misma persona o tal vez de una diferente, da igual.
Kierkegaard rompe un poco con el existencialismo más voraz y defiende que el cultivo mental y espiritual del encuentro amoroso vale tanto como el real, y para que éste tenga sentido, es muy importante que tenga exclusividad. El sentido está por encima del encuentro presente y físico. Kierkegaard no cae a su pasión, no cede al cumplimiento del deseo. Hasta en sus momentos más intensos controla el enamoramiento. Es el miedo a perder la lucidez si somos absorvidos por el deseo.Se podría comparar con la filmogafía de Bergman (mi director preferido despues de Allen). Kierkegard hace de la seducción una poética, se centra en la magia de la palabra, mientras que Bergman lo hace desde la estética fílmica, en la representación de ese instante. Desde el levantamiento de la máscara.
Lo que más me molesta de este tipo de vivencia amorosa es que otorga a la persona la decisión de amar segundo a segundo, día a día. El enamoramiento existencialista es una decisión, más que una entrega al otro. En cierta manera, hago mía la frase de Jaspers cuando se refiere a Kierkegaard y su acto de seducción: "Nos produce vértigo su manera de estar perpétuamente en movimiento".
(la imagen pertenece a la película Persona, y el vídeo a Como en un espejo, de Bergman)
domingo, 28 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
VOLUPTUOSIDAD
Según San Agustín, nuestros sentimientos pesan. Tal vez no los podamos medir con el sistema internacional métrico (en gramos), pero sí que lo podemos hacer según la forma de querer. Todos tenemos una forma de querer que nos caracteriza. Podría usar un largo catálogo de conceptos estancados, repetitivos o tópicos sobre lo que suponen los sentimientos y sus formas. De alguna manera le estaría haciendo el gusto a Kierkegaard, pues para él, las repeticiones nos permiten vencer al pensamiento escindido entre la razón y los sentimientos, gracias a la fuerza del erotismo.
Hace mucho tiempo que mantengo separados estos dos ámbitos y siento que no los conecto. Soy consciente de que esta separación me lleva a una pérdida de la sensualidad (la mezcla del erotismo y la razón). Cómo bien me dijo una compañera de trabajo, “crees que estás venciendo en esa lucha, cuando en realidad estás huyendo”. Cabría añadir “como las ratas asustadas”. Tal vez de tanto huir esté ignorando la resistencia que me impongo. Esta misma compañera de trabajo (espero que no lo lea) me decía que tengo la capacidad de hacer felices a los que me rodean, a costa de olvidarme de mi. Es cierto que me gusta hacer sentir bien a los demás. Otra compañera me decía que se ríe mucho conmigo, incluso cuando estoy enfadado, pues mis enfados son muy cómicos. Yo no los vivo así.
Estos días me reconozco en otras personas. Reconocerlas me supone un reto y me excita, pero también me aísla, lo que me dificulta la traducción del mundo, esa identificación que necesito para seguir avanzando sin sentirme un ser extraño. De manera automática aumento las distancias entre el eros y la psique. Tal vez el punto de conexión lo encuentro en la voluptuosidad de una cerveza y unas miradas. Y es ahí a dónde quería llegar. A los abismos que se abren entre los dos estados, entre la realidad y la idea que tenemos en la mente. Por muchos esfuerzos que haga por restablecer la unidad originaria, siempre acabo en el lado de la razón. No estoy acostumbrado a que me digan cosas agradables, que me obliguen a compartir un asiento en un día antisocial, que me cataloguen de persona “encantadora” o me abracen con la mirada.
Tal vez nos rija una especie de orden cósmico más allá de la sucesión de los días, de amarnos los miedos respectivos o en la huída del amor que no podemos sostener. Sobrevivo en armonía con esa ley, mientras intento no llevar al campo de la razón los sentimientos que despierta en mí.