sábado, 24 de abril de 2010

Jugando con el editor...

ESTRENO DE PETRONILA'S HOUSE (Sangre, humor y clientes)
SÁBADO 1 DE MAYO Y DOMINGO 2 DE MAYO.
CAS SERRES, A LAS 20 HORAS.
ENTRADA GRATUITA.

ADVERTENCIA: Asistir como público a esta comedia puede producir daños mentales, de los que no se hace responsable ni el autor ni la compañía. En el momento en el que vean aparecer una pistola, témanse lo peor. No apta para moralistas.


viernes, 23 de abril de 2010

Valor y miedos

Si tuviese valor, este blog sería privado. Sería sólo para mí. Pero soy un cobarde y necesito publicar aquello que me sucede. ¿Por qué lo hago? ¿Por las alabanzas? ¿Por las críticas? Si al menos me sirviese para tener fama o mujeres, podría pensar que tiene un sentido. Incluso lo tendría si destrozase mi reputación, si arruinase mi vida. Pero escribo por cobardía, por pereza a afrontar la vida cara a cara. Es patético pensar que el blog puede servir para alguna cosa o a alguien. A veces me da la sensación de que delego mis relaciones sociales a este espacio, como si quisiera optimizarlas a través de la escritura. Hay que ser un imbécil para usar la escritura para allanarte el camino, principalmente si se escribe como lo hago, sin esmeros. Si tuviese valor escribiría sólo para mí.



Hoy observaba a mis alumnos mientras jugaban en el patio durante la fiesta de Sant Jordi. Me fijé en sus pequeñas felicidades. (Suelo hacer estas cosas. Imagino que el tiempo se detiene y observo las imagenes). En ese momento pensé: "Siempre sufrimos por tonterías". Ahora sufro menos, pero tengo más miedos que antes. De pequeños nuestros sufrimientos están únicamente circunscritos a la circunstancia y nunca tomaban una categoría metafísica. En cambio, al crecer, nos vamos perdiendo por las ramas del miedo. Me vino a la mente mi escritura, mis obras de teatro, mi poesía... Y me sentí un tanto quijotesco, entre tanta gente.



Sufro menos, porque me puse la escafandra, porque no me quiero exponer a los cambios, porque anulo emociones; pero tengo miedo de que si no voy con cuidado, se me haga todo eterno. Y entonces aparece el blog, el espacio donde aparco momentáneamente los miedos. Los delego a los lectores, a vosotros. Sólo espero que el miedo no me quiete el corage a coger de la mano a la gente, a mirarla a los ojos, a dejarme fluir. Tal vez sea cuestión de disciplina. El caso es que no puedo seguir escondiéndome bajo las sábanas de la escritura. Si tuviese valor, este blog no existiría.

miércoles, 21 de abril de 2010

EL PÁJARO SOLITARIO



Una obra dirigida por: Ana Linero
Ayudante de dirección: José Fco. García Linero


Miquel Riera - Enrique Urdiales


Patricia Martínez - Margarita


Àngels Martínez - Ambrosia


Jesús Ballesteros - Arturo Novoa

Jueves 22 de abril y viernes 23 de abril a las 21.00h. en Can Ventosa (Ibiza)

sábado, 17 de abril de 2010

Té y brownie

Merienda con L. Té verde y brownie. Por fin hemos conseguido encontrar un rincón en nuestro tiempo. Desde enero que no acertábamos una tarde libre. Hablar con ella es como llenarse los pulmones de aire fresco al salir de una habitación cerrada, viciada. L tiene la capacidad de presentar a las personas de una manera cruda, desnudas, de forma intensa. Este rigor, su severidad me aligera el ánimo. L sabe darle nombres generales a lo que vivo de manea singular, sin hacerme sentir estúpido, vulgar o culpable. Conoce mi manía por las taxonomías, las clasificaciones, fruto de una razón cartesiana. A veces me incrimina de buscar un lenguaje demasiado ideal, puramente instrumental. Es muy posible que sea así.

Con el té caliente, ella hace un inventario de sus hombres y yo de mis angustias, esas que algún día se habrán difuminado en otra persona. Esas que empiezan a decolorarse en mi probidad. Hay momentos de la conversación que me zahieren. Es cuando en su compasión pretende comprenderme como singular. L alterna en su vida silencios con quejas. Escucho su sufrimiento, el que vive relativamente a intervalos. Mientras, me dice que soy un romántico demasiado exigente como para desplegar mi drama con cualquier histérica. (Romántico en el sentido histórico, claro está). Saca a Keats en el momento en el que llega el pastel de chocolate.


Abrimos un viaje por el universo de los gestos, las miradas, los espacios, los tactos y los contactos. Intentamos reconocer las líneas y las fuerzas de la razón, donde hay un color diferente para emociones y sensaciones. Le explico la exuberancia que siento últimamente, la plenitud en mi vacío. Ella me habla de ternura, de compasión, de afán de posesión, de la paciencia y la impaciencia. Diferenciamos imaginación y cálculo, el éxtasis, la adoración y la añoranza. Todo un séquito de necesidades, sentimientos y lógicas cambiantes de nuestro espacio mental. Y llegamos a definir la locura de pasión, de esperanza o de satisfacción. Como siempre, no puedo evitar poner la dopamina sobre la mesa.

Antes de despedirnos me dice que todos oscilamos entre el pánico a decepcionar y el miedo a la soledad. Buscamos querer y ser queridos de forma relativamente honesta (L lo llama marginal. Es un amor marginal). Buscamos querer entre actos teatrales, entre sesiones de música o de lectura. Queremos encontrar la paz que nos satisfaga. Por mi parte, la voluntad de mejorar, por la suya, la sensualidad contagiosa.

No sé cuándo volveremos a coincidir. Pero me encantó compartir con ella un té y un brownie, mientras desnudábamos nuestros miedos. Igual ahora, encuentre una nueva fuerza para avanzar en mi camino hacia el magnetismo de la atracción.

viernes, 16 de abril de 2010

INSOMNIO

Imagino que has dormido poco. Te has despertado varias veces y te has levantado otras tantas, con angustia y algo de alboroto. No sabes qué te está pasando y das tumbos y más tumbos entre las sábanas. Recolocas la almohada viscoelástica, queriendo colocar tus cervicales en una posición menos agresiva, pero no puedes colocar la mente en posición cómoda. Te levantas y vas a la nevera. Un iogurt igual ayuda. Luego vuelves a la cama y esperas al amanecer, presintiendo que volverá el malestar que tenías ayer, analizando el ligero hilo sobre el que danza el mañana.




Imagino que en tu tozudez, te levantas buscando aquello que se escapa, aquello que no puede abastar la palabra, aquello que no fue dicho y quedó en el vacío. Y es que, hace tiempo que duermes poco y sientes el cansancio encarcarado en la espalda.


Cuando te levantes no tendrás fuerzas para razonar. Sólo asimilarás las acciones de manera lineal y bastante mecánica. No serás consciente de aquellos que pasan a tu lado, porque eres un fantasma, una vaga idea de aquella persona que eres. Te has levantado siendo una voz apática, indiferente, aunque por dentro quisieras romper con esa desgana y alzarte. Sólo cuando pase el cansancio llorarás los días que viviste abstractamente, sin ser muy consciente de la pérdida que había.

miércoles, 14 de abril de 2010

Podadora

Un día decides coger la podadora y acabar con todas aquellas flores abiertas que no van contigo, porque ni su olor ni su color combinan con tus dolores de cabeza. Y es que, el dolor de cabeza de los poetas se supone histórico, es decir que no cede ante las tabletas de analgésicos, sino ante la realización del Paraíso que llevan en sus palabras. Cara a cara con la luna navajera, bebo mi dosis de palabras ajenas, vuelo rasgando el áspero manto de unas manos. Aparecen los bostezos, asesinos de la ternura. Enferma el “teléfono”. Se me atragantan los versos amables de Cernuda y hago de mi vergüenza un deporte nacional. Corro los 100 metros lisos de la vergüenza, mientras pienso: “He de cortar las rosas, antes de que se marchiten. He de cortar las rosas, por el bien de mi moral poética”. Pero luego me invade el desánimo y me quedo con el trofeo del furtivo abandono.





Quisiera dotarla de biografía ilustre, pero sólo consigo admirarla mientras mantengo la podadora en la mano para cortar la flor en cuanto empiece a decaer.

martes, 13 de abril de 2010

Supervivencia

Robo el deseo de los naufragios ajenos, de los restos que las tempestades han dejado en los cuerpos. Atesoro esas ruinas esparcidas, en la deriva, sobre la arena. Son maderas, cañas, telas, que el agua ha mojado en delirios. Recojo el placer de mis trazos, de esta perdición, de este deseo de sincera cohesión sin condicionantes.

Pero mi sentido de supervivencia me empuja a no volar demasiado alto.